Venezuela prevé revelar en las próximas semanas una deuda pública acumulada de 240.000 millones de dólares, una cifra significativamente superior a las estimaciones previas del mercado, en el marco del proceso de reestructuración soberana más amplio de su historia, según informó el Financial Times.
De acuerdo con el medio, los analistas financieros y los mercados habían estimado previamente el nivel de endeudamiento del país entre 150.000 y 200.000 millones de dólares.
Según fuentes citadas por el Financial Times, el gobierno venezolano planea presentar a los acreedores un informe detallado sobre la situación fiscal del país en las próximas semanas, en un contexto de reorganización integral de sus obligaciones financieras externas.
El proceso se desarrolla en medio de cambios políticos recientes, tras la salida del poder del presidente Nicolás Maduro en una operación militar de Estados Unidos el pasado 3 de enero, según las mismas fuentes.
El Financial Times señala que el objetivo de la administración interina encabezada por Delcy Rodríguez es alcanzar un acuerdo con los acreedores antes de fin de año, con la finalidad de permitir el eventual retorno de Venezuela a los mercados internacionales de deuda, de los que permanece excluida desde hace casi una década.

El banco de inversión estadounidense Centerview Partners, contratado como asesor financiero por Caracas, participa en la elaboración de un plan orientado a restablecer la sostenibilidad de la deuda soberana.
El diario económico también destacó que resulta inusual que un proceso de reestructuración de esta magnitud no cuente con la participación del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la elaboración del análisis de sostenibilidad de la deuda.
En este contexto, algunos representantes de la oposición venezolana han expresado preocupación por el hecho de que una negociación acelerada y sin intervención del FMI pueda debilitar la posición del país frente a los tenedores de bonos.
Un inversor citado por el Financial Times afirmó que se trata de “una de las primeras grandes reestructuraciones en las que el FMI no es el autor del análisis de sostenibilidad de la deuda”.